Hoy cuando subía de casa después de cenar con sus padres, se había parado en el rellano de la escalera y miró hacia el cielo. Estaba nublado pero se veían las estrellas y aunque la luna casi no podía verse, aquella imagen unida al silencio de la noche daba una gran sensación de paz que le acompañó hasta la cama.
A la mañana siguiente, hizo un gran esfuerzo y se levantó con tiempo para desayunar, ver las noticias e ir con tiempo al trabajo.
No había aparcado el coche cuando le llamó la atención la figura que de pie esperaba junto a la puerta. Su corazón dio un vuelco al reconocer a quien fuera su mejor amiga en la adolescencia. ¿Qué hacía aquí y qué le ocurriría fueron sus primeras preguntas? Pero al acercarse surgieron más. ¿Y ese bebé que lleva en brazos?
Hola! - dijo Teresa cuando Clara ya estaba lo suficientemente cerca. Hola - respondió Clara - Cuanto tiempo sin saber de ti, ¿Cómo estas? ¿Qué te trae por aquí?, que ricura ¿Y este pequeño?
Esperaba poder desayunar contigo y que pudiéramos hablar - dijo Teresa mientras arropaba al pequeño. Claro, déjame que suelte las cosas, tengo una hora antes de que llegue mi primera cita - respondió Clara.
Clara se apresuró en soltar la cartera y los libros sobre su mesa y en menos de un minuto ya estaba de vuelta. Su cabeza trabajaba a marchas forzadas tratando de asimilar tanta información visual.
Teresa se marchó con 18 años a Madrid porque sus padres querían estar más cerca de la familia. Estudió la carrera de arquitectura y poco a poco fueron perdiendo el contacto. Lo último que sabía de ella es que terminó la carrera y que tenía novio. Llevaba unos tres años sin saber nada de ella y no entendía qué le traería de vuelta. Pero estaba muy contenta de verla de nuevo.
Se sentaron en la cafetería que estaba justo a la vuelta de la esquina del centro médico donde trabajaba Clara y pidieron café y tostadas. Clara miraba embobada al bebé que Teresa llevaba en sus brazos.
¿Quieres cogerlo? - preguntó Teresa.
-Claro! ¿Cómo se llama?
-Alberto
-¿Cuánto tiempo tiene?
-Tres meses
-Es una ricura, doy por hecho que es tuyo.
-Si. Pensé que te gustaría conocerlo.
-También me hubiera gustado saber que estabas embarazada. ¿Cómo es que has venido a Asturias?¿Es que han vuelto tus padres?
- Si. Volvieron hace cosa de dos meses y he venido con Alex para enseñárselo.
- ¿Cuánto tiempo os quedaréis?
- Una semana... Lamento no haber dado señales de vida en estos años. Te he echado mucho de menos pero nunca encontré el momento para llamarte. Y luego pensé que estarías enfadada conmigo.
Clara se quedó en silencio. Estaban muy unidas y la echo mucho de menos durante bastante tiempo. Te agradezco que hayas venido a verme y me hayas traído a tu hijo, tiene tus ojos -dijo Clara casi entre lágrimas. Teresa se levantó y abrazó a su amiga que con tanto cariño acurrucaba al pequeño.
Teresa acompañó hasta la puerta a Clara. Quedaron para comer todos juntos el miércoles y tras darse un par de besos se despidieron hasta entonces.